Homenajes

 

Homenaje a D. Carlos Cristóbal

Fundación San PatricioHa sido uno de los objetivos de esta Fundación desde su inicio reconocer la labor de hombres y mujeres que dedican su vida a la enseñanza en cualquiera de sus facetas y crear un espacio en el que esta labor permanezca más allá de la vida estrictamente laboral. Esto ha cobrado especial sentido al hacer el homenaje a D. Carlos Cristóbal, quien no necesita ninguna presentación entre nosotros. Después de 40 años educando en el Colegio San Patricio, alumnos de cuatro décadas que han crecido a su lado expresaron en este acto todo el agradecimiento y el cariño que de él aprendieron a dar. La Fundación, uniendo su objetivo de reconocer el trabajo de los docentes al de servir de foro de encuentro para la comunidad de San Patricio, organizó el homenaje de los antiguos alumnos a Don Carlos en su acto de clausura, que se detalla a continuación. Además, en el acto y a través de Internet, recogimos las dedicatorias de los antiguos alumnos una figura clave en su educación.

"Estimado D. Carlos Cristóbal, firmo en este libro para agradecerle su ayuda durante mis difíciles años en el colegio. Anos en los que usted me ayudo a vencer mis miedos y a superar mis complejos (peso y dislexia) y mis torpezas (me llamaban Torpón). Por eso se lo agradezco de todo corazón. Y me sumo a esta magnífica idea porque gracias a usted superé esos problemillas físicos que tanto dolieron en su día."
"Usted, aunque no lo crea, contribuyó a que muchos alumnos y alumnas del colegio fuéramos en una época ya muy lejana tremendamente felices: el sentimiento que tenemos muchos de los antiguos - y me imagino que también muchos de los no lo son tanto -, es que estuvimos en un centro muy, muy divertido. Donde nunca fuimos ni un apellido ni un número, éramos simplemente una familia. Gracias por aguantarnos, gracias por confiar en nosotros, gracias por querernos y cuidarnos. Le deseamos de todo corazón mucha salud y felicidad para esta nueva vida que empieza. Hasta siempre."

"Gracias a don Carlos, he crecido indudablemente como persona. A él le debo parte de lo que soy y de lo que seré. En el universo San Patricio, don Carlos es una estrella fundamental."

"Mi querido don Carlos: no soy antigua alumna, soy mamá de antiguos alumnos, y de otros actuales. Me emociona que usted se vaya. Todavía recuerdo sus llamadas, preguntándome la razón por la cual algún hijo mío no había acudido a clase, y las posteriores, preocupándose por cómo estaban, si estaban malitos...

"Hemos pasado del Nursery a COU sin darnos cuenta Don Carlos, y nos hacemos mayores todos. Ya le toca descansar de tanto nino!!!!!!!" "Solamente quería agradecerle su ternura y su dedicación para con los niños y niñas que han tenido la suerte de conocerle, y a algunos padres que nos sentimos orgullosos de haberle tenido como colaborador en la educación de nuestros hijos. Sin duda, es usted un milagrito del Sampa." "Un abrazo muy fuerte. Ha sido un placer conocerle !!!!!!!!!!"

 

Homenaje a la Srta. Rosina

Fundación San PatricioRosina es una profesora excepcional, no sólo por sus vastos conocimientos de Historia, de Arte, y de las humanidades en general, que de todas impartió clase, y no sólo por su particular forma de hacer sentir una escultura de la Grecia Clásica a unos adolescentes de finales del siglo XX como algo propio, que responde a las pasiones y preocupaciones de todas las épocas, si entendemos aquella cultura. Es una docente magistral por todo eso, pero sobre todo porque “tiene una habilidad para hacerse sentir valiosas e importantes a las personas con las que está hablando, creo que se llama generosidad”, como señaló Felipe Pereda.

Para sus alumnos Rosina era sólo su profesora. Felipe Pereda nos recordó que además de su labor en San Patricio, Rosina Pérez Morandeira ha desarrollado “una brillante investigación” en Historia del Arte, antes de sus comienzos en el colegio en 1961, durante, y después de su jubilación en 1993: su última colaboración científica se ha publicado este año en la prestigios enciclopedia del Museo del Prado.

Tuvimos el privilegio de escuchar una vez más las palabras de Rosina, sabia, certera, irónica, y cariñosa, como siempre. Y humilde, “en la idea básica de contribuir a formar hombres y mujeres de bien, Rosina no ha sido más que un eslabón, ilusionado y comprometido como los demás”. Fue un auténtico placer volver a aprender de la Señorita Rosina, no sólo Arte e Historia, sino a ser mejores, como era siempre su intención, “sé que algunos me encontraban exigente, pero es que siempre he estado convencida de que la exigencia es la madre de la excelencia y yo os quiero siempre excelentes, no en un sentido elitista, vano y pedante, sino como la posibilidad de que llegaríais a sentiros realizados, aportando a la sociedad lo mejor de cada uno”.

Con Rosina aprendimos no sólo a reconocer estilos y épocas, sino a disfrutar de las obras de arte y saber ver en ellas testimonios de su tiempo y de la humanidad, como lo expresaba ella, “a no viajar como las maletas”. Este homenaje fue un intento de agradecer toda una vida dedicada a la enseñanza en el sentido más amplio, siempre con cariño, y con un humor que echábamos de menos.

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